Inteligencia y socialización de proyectos en la industria minera
Si
nadie lo sabe, no existe, no ocurrió.
Hace
poco el Fondo Económico Mundial, publicó un documento de trabajo que hace
énfasis en la importancia de la seguridad de la industria minera en su entorno.
Como es de esperar ataja los riesgos geopolíticos, le preocupa mucho la
seguridad de las operaciones y a través de la misma ve como importante la
relación entre el entorno social y la industria.
Entendemos
esa visión, pero nos vale más la otra perspectiva, es decir, los que están en
riesgo no son las empresas mineras, sino el entorno ecológico y social. Allí
radica principalmente el origen de muchas crisis que hoy vivimos desde África,
Asia y Latinoamérica.
La
industria minera, así como la petrolera, son en extremo invasivas y destructoras
con el entorno y casi no deja nada a los pobladores del mismo. En gran parte
por la debilidad institucional de los Estados que las recibe y porque más allá
de la responsabilidad social corporativa (una escuelita aquí, un hospital allá,
unos programas de educación, todos con cargo a exoneración tributaria), es poco
lo que la industria puede y quiere hacer. No es su objetivo principal. No es lo
que los accionistas le piden. Solo es un vestido más o un intento por parte de
sus redes de poder por no hacer daño y sobre todo ser políticamente correctos de
cara a la galería. Si no se sabe, no ha ocurrido. Si se sabe y ve, queda como una
muy buena impresión y reduce el cargo de conciencia sobre la destrucción ocasionada.
Desde
luego que hay empresas que si tienen una fuerte sensibilidad en relación al
entorno, pero la misma dinámica minera y de ese mismo entorno, muchas veces le
obliga a actuar de forma algo distante y en algunas ocasiones cruel.
Hoy
en día la minería, especialmente de tierras raras, y los hidrocarburos, como toda
empresa, tienen una obligación imperiosa de mejorar su relación con el entorno
si quieren tener garantizadas en paz sus actividades por tres razones: 1) los
Estados son cada vez más débiles y no las pueden proteger, 2) las redes
sociales están en todas partes y con la realidad aumentada muchos simuladores
harán ver el futuro del agua, la tierra, el aíre o el entorno social si no se
toman medidas no pocas veces perjudiciales para la misma industria y todo desde
unas simples gafas o un smartphone y 3) los usuarios de las nuevas tecnologías,
independientemente de la generación, son más sensibles a estos cambios por
venir, y tienen más poder a la hora de denunciar y movilizar.
No
se crean que porque están lejos de la civilización no tendrán a gente
informada. La tendencia es que lo estará y compartirá con otros poderes y redes
de solidaridad e incluso atraerán la atención a través de su información de
sindicatos, ONG y desde luego redes criminales que puedan ver un filón en
cuanto a actividades de extorsión.
¿Qué
pueden hacer las empresas?
El
documento de trabajo arriba citado da unas claves. La que consideramos más
importante es socializar los proyectos aún más allá de lo que se ha hecho hasta
ahora. Entrar de lleno con el entorno en comunicación constante, asumir el
liderazgo donde se opera y desde luego gastar más en responsabilidad social
corporativa e inteligencia estratégica y táctica del entorno (incluyendo en el
mundo digital).
¿Qué
pueden hacer los ciudadanos del entorno?
No
quitarle el ojo a las mineras y petroleras. Ser más activos pero también más
asertivos. Comunicar, usar todas las TICs posible y el conocimiento sobre el entorno
a su favor pues no están solos. Entender a la vez que pueden ser objeto de
manipulación por parte de redes de intereses ajenos a sus verdaderos objetivos
y para detectarlos hay que hacer mucha inteligencia cultural y social. Desde
luego, como herramienta de mayor poder, también deben organizarse
políticamente.
Las
mineras tendrán cada vez más problemas para operar y salvo que aniquilen a todos
los homínidos a su alrededor y corten toda posibilidad de TICs en su entorno, difícilmente
podrán operar seguras y bajo condiciones estables, no al menos como operaron durante
la segunda y tercera revolución industrial.

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