Post conflicto colombiano en la industria petrolera: ¿Qué pasaría?




Resulta muy difícil que una parte de los bloques de las FARC no se criminalicen. Eso ya está pasando. Es claro que el grueso de sus unidades se adaptará a los acuerdos y que parte de los mismos implicaría que a la fuerza guerrillera se le reconozca un área de influencia política y social. En ese sentido jugarían un rol estelar el Bloque Sur bajo el actual liderazgo de Joaquín Gómez y el Bloque Oriental bajo el liderazgo de Mauricio Jaramillo. No necesariamente estos comandantes asuman un papel político central pero si sus lugartenientes y con ello su participación en las políticas institucionalizadoras, agrarias, sociales y mineras en cada región. Por tanto, para que la paz se materialice en zonas de exploración y potencial producción petrolera, negociar con los futuros cuadros ex Farc resultaría provechoso para muchas de las empresas que están interesadas en Colombia.

No necesariamente estas empresas sean nórdicas o europeas. La mayoría de las nórdicas y europeas están interesadas más en el potencial offshore colombiano (el mar, donde las FARC obviamente no tienen fuerzas), pero si canadienses, americanas y chinas.

En esos puntos, los ex FARC harían lo posible por colaborar con el gobierno para limitar la acción de BACRIM e incluso del ELN o grupos ex FARC disidentes interesados en el narcotráfico y la minería ilegal, así como la extorsión a las operaciones de las petroleras.

Lamentablemente, la industria petrolera no es gran empleadora pero dejaría muchas rentas si se dan cambios adicionales al marco legal de los hidrocarburos permitiendo la llegada de más recursos (vías tributos, incluyendo los ambientales), a las zonas bajo explotación. Allí la clase política Ex FARC tendría un filón y domesticaría buena parte de sus intereses ajustándolo también a realizar negocios en otros ámbitos como la minería o la farmacéutica.

En realidad para un colombiano esto suena utópico y hasta peligroso tanto por el futuro de los pueblos indígenas[1], como por la sostenibilidad. No se imaginan a los antiguos dirigentes de las FARC abogando sinceramente por la justicia social (salvo los convencidos izquierdistas), ni mucho menos por la sostenibilidad, pero es un escenario que articulado con otros partidos de izquierda colombianos puede aparecer. Se debe recordar que no pocas veces el ecologismo y el agrarismo funcionan como sustento ideológicos para fines concretos de legitimación en el poder y de eso las FARC saben mucho, aunque también es cierto que las FARC han asumido en raros casos este compromiso con relativa sinceridad. Depende del frente y del bloque, claro. Tampoco el gobierno se puede poner medallas respecto a estos temas. 

El punto está en que pase lo que pase, en un proceso de incorporación a la vida política de dirigentes afines de las FARC en áreas de influencia, estos, si no son rematados a tiros por viejas rencillas del paramilitarismo, narcotráfico, elenismo o de figuras regionales, serán actores clave en el futuro petrolero colombiano. Incorporados incluso en sus directivas para garantizar un funcionamiento acorde con su capacidad de influencia. Desde luego, también controlarán a los sindicatos petroleros.

Pero antes de que eso ocurra, se tiene que consolidar la paz. No solo con las FARC sino con el ELN. Sin la paz con el ELN esto no es factible. El ELN bloquea y controla (con las FARC pacificadas aún más), la salida al Atlántico del petróleo colombiano y buscará cumplir con más fuerza ese rol en el Pacífico. Por tanto, no se puede hablar de un final del conflicto así se tenga éxito en La Habana. Hace falta mucho más que eso como es de esperar.

El petróleo está allí, como el gas natural, el carbón, el coltán, las esmeraldas y el oro, entre otros minerales, justo en zonas hoy controladas por las FARC. La paz garantizaría una producción más controlada y regular que la existente, así como los recursos para el desarrollo de sus actuales zonas de influencia. Pero para ello falta un largo trecho. Hay colombianos que nos comentan que temen ese momento, sobre todo, desde el punto de vista de la sostenibilidad. Lamentablemente, ya ese punto hace tiempo se lo quieren saltar gobierno y cuerpos irregulares. Negocios son negocios y si los verdaderamente preocupados por la sostenibilidad y los indígenas no están alertas es mucho lo que pueden perder. 

Los occidentales de distintos bandos, colombianos o no, están como caimán en boca de caño. Esperando por la presa del potencial mineral neogranadino y el liderazgo de las FARC sabe que, luego de tantos años de lucha, disfrutar de su riqueza legalizada en un espacio político facilitado, no es una mala idea.


[1] Que los Ex FARC usarían en términos publicitarios pero se sabe que pasa de defenderlos y los aborígenes por su parte de atender razones tan occidentales como una revolución pues ellos van a lo suyo, es decir a sus negocios y aprovechar en la distancia la ayuda del hombre blanco pero sin que les toquen las tierras.

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