Innovación social como solución a la pobreza energética





Un hogar se encuentra en situación de pobreza energética cuando es incapaz de pagar una cantidad de servicios de la energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda. 

Las cifras son escalofriantes a escala global a tal punto solo en los que tienen acceso a la energía eléctrica.

Muchas empresas, comunidades y gobiernos han intentado encontrar soluciones a este drama. Ejemplos sobran y no es menester atiborrarlos con los mismos. La tecnología para vencerla existe y la micro-generación renovable puede particularmente implementarse con un esfuerzo sostenido e integrado entre el sector privado y público con clara implicación de las comunidades.

Uno de los paradigmas que podría acelerar la implantación de estos esfuerzos, sobre todo desde el ámbito privado, es la innovación social.

La innovación social identifica a aquella solución a un problema social caracterizada por ser más efectiva, eficiente, sustentable o justa que la solución tradicional, cuyo valor agregado aporta principalmente a la sociedad como un todo en lugar de únicamente a los individuos.
La empresa gana pero también centra su gestión en una relación ganar-ganar con las personas y comunidades. 

Es una forma de abordar el problema aprovechando lo mejor de cada parte, sin necesidad de grandes subsidios y siempre con la idea de acordar un marco de relación sostenible.

La razón principal porque la que evaluamos que este paradigma de gestión podría marcar la victoria en la lucha contra la pobreza energética está en la importancia que cobra cada vez más la percepción de la marca y la reputación corporativa no solo de cara a los clientes sino a los proveedores y los trabajadores. Las empresas necesitan cada vez más ser más humanas para lograr una reputación óptima de cara al mercado, retener el talento y no ser objeto de políticas restrictivas o castigos por parte del regulador.

La tecnología energética está disponible y estamos seguros que las comunidades y gobiernos en coordinación con el sector privado podrían encontrar una solución óptima sin que arroje pérdidas a gran escala aunque el éxito estaría más asegurado si se trajinara más a nivel local que nacional.

He allí una opción que va más allá que centrarse en solo el marco regulatorio, las tarifas tradicionales o los déficits tarifarios, por no hablar de los subsidios a escala nacional. Solo basta con articularlo debidamente. Ejemplos de innovación social abundan y en tal sentido les dejamos el último informe del World Economic Forum sobre Social Innovation ¿Por qué no tomar como punto de partida analogías con dichos ejemplos? 

Comments

Popular posts from this blog

La evolución petrolera suramericana en la era Trump

La posibilidad de una guerra de precios petroleros

Brasil y China una relación con los minerales críticos