El avance de
Marruecos a través de la senda solar
En plena crisis económica y cambios en
los marcos legales propicios a las renovables en Italia, Alemania y España, las
empresas de este sector intensifican sus procesos de internacionalización.
África y América Latina constituyen los escenarios de mayor interés.
Las empresas españolas no están solas en la carrera y tal vez no sean las francesas las de mayor capacidad para competir en el sector solar, sino las alemanas y las chinas, las cuales con una mejor estructura de coste pueden desbancar en la competencia por las fotovoltaicas como alternativa a las de concentración solar.
En la primavera de 2012 se inició la construcción en la región de Ouarzazate (528 km al sur de Rabat) de la planta termosolar más grande que se haya construido hasta la fecha.
Las empresas españolas no están solas en la carrera y tal vez no sean las francesas las de mayor capacidad para competir en el sector solar, sino las alemanas y las chinas, las cuales con una mejor estructura de coste pueden desbancar en la competencia por las fotovoltaicas como alternativa a las de concentración solar.
En la primavera de 2012 se inició la construcción en la región de Ouarzazate (528 km al sur de Rabat) de la planta termosolar más grande que se haya construido hasta la fecha.
La planta de energía solar
térmica se basa en la energía solar concentrada (CSP) con colectores
cilindro-parabólicos con almacenamiento de calor solar, y se espera que
produzca 160 MW en su primera fase y 500 MW para el año 2015.
El contrato para la planta
de 160 MW, ha sido el primero en ser otorgado por Masen (la Agencia de la
Energía Solar de Marruecos) en el marco del denominado Plan Solar Marroquí, que
tiene como objetivo atraer inversiones por valor de 9.000 millones de dólares
para producir 2 GW de energía solar para el año 2020, que corresponde al 38% de
la capacidad actual instalada de generación eléctrica.
Como se sabe, la apuesta
por las energías renovables obedece al fuerte de crecimiento de la demanda de
electricidad de 7% interanual y al déficit comercial por la fuerte dependencia
de las importaciones de combustibles fósiles. La apuesta por las energías
renovables en Marruecos es una decisión estratégica, que se basa tanto en el control
del consumo y la capacidad de las instalaciones de generación, como en las
actuaciones llevadas a cabo para un mejor uso de la electricidad (auditorias
energéticas, el uso de lámparas de bajo consumo, entre otras).
Tomando en cuenta la
dinámica del crecimiento económico, la finalización del programa general de
electrificación rural (PGER) y el desarrollo de la penetración de los
electrodomésticos, el consumo de electricidad seguirá creciendo a éste ritmo.
El Ministerio de Energía y
Minas Marroquí (MEM) ha establecido que el consumo se duplicará en 2020,
pasando de alrededor de 26.000 GWh por año en 2010 a 52.000 GWh en 2020.
Además, estima que este nivel de consumo podría casi cuadruplicarse en el año
2030, alcanzando los 95.000 GWh.
Contra de estos
pronósticos, como parte de la estrategia energética nacional, se han aplicado
los planes de acción a corto (2009-2012), medio (2013-2019) y largo plazo
(2020-2030).
En este sentido, Marruecos
tiene la intención de beneficiarse claramente de sus fuentes disponibles de
energías renovables, y es por eso, por su visión en el medio plazo (2013-2019),
que tiene previsto promover un mix energético basado en la investigación del
secuestro del carbón, el aumento de las energías renovables y el desarrollo del
gas natural. Así que para el 2020, la estructura de la capacidad instalada se
reconfigurará en favor de las energías renovables, sistemas de secuestros y gas
natural, es decir, de la energía limpia.
En concreto, Marruecos
seguirá utilizando carbón, pero el porcentaje de este combustible, que ahora es
del 29% pasará al 27% en 2020, después de haber aumentado hasta el 35% en 2015.
Algo que resultará ciertamente difícil de cumplir.
Respecto al fuel, muy caro
y contaminante, su cuota se reducirá de un 27% actual al 19% en 2015, y a sólo
el 10% en 2020. En contraste, la proporción de energía limpia será mayor: el
gas natural se incrementará del 11% al 21% en 2020; la eólica, del 4% al 14% y
la energía solar, del 0% al 14%, después de alcanzar el 5% de producción en el
año 2015. En total, la capacidad instalada para el año 2020 será hasta en un
63% de energía limpia.
Para lograr dicho cometido
se han establecido leyes para promover y apoyar estos objetivos.
En este sentido la ley
13-09, sobre producción de energía renovable, abre (a partir de fuentes
renovables) las puertas a la competencia. Así, un inversor interesado en
construir un parque eólico, por ejemplo, ya no está restringido por la
limitación de la capacidad instalada, como ocurría con la ley la anterior.
Por otra parte, en la Ley
57-09 se establece una agencia dedicada a la energía solar (Agencia Marroquí de
Energía Solar, MASEN) y se pone en marcha una estructura para promover la
investigación y el desarrollo de las energías renovables, como es el caso del
Instituto para la Investigación sobre la energía solar y renovable (IRESEN).
A pesar de estos esfuerzos
en el país, los defensores de las renovables tienen un gran desafío por
delante, especialmente ahora que la zona Mediterránea pasa por una incertidumbre
económica y agitación política. Sin embargo, si bien la crisis financiera
podría haber reducido las posibilidades de que los fondos gubernamentales sean
dirigidos para proyectos de energía solar o eólica, las oportunidades para los
inversores y los clientes siguen siendo reales.
España logró recientemente
un contrato record a través de la empresa Acciona, en asociación con la saudí
Acwa Power. Se trata de la construcción de una planta de energía termosolar de
160 megawatios (MW) en la provincia de Ouarzazate por un importe que rebasa los
700 millones de euros.
Acciona y sus socios saudí
y españoles (las ingenierías Aries IS y TSK EE) erigirán la primera fase de un
primer proyecto solar de 500 MW que las autoridades marroquíes han decidido
instalar, de aquí a 2015, en el sureste del país, allí donde empieza el
desierto. En esa zona el número de horas de sol supera las 3.000 anuales, 500
más que en el sur de España.
La instalación de
Ouarzazate funcionará con una tecnología solar térmica innovadora similar a la
de la planta de Gemasolar (Sevilla) aunque la potencia de la marroquí
multiplicará por ocho a la de la sevillana por el efecto de las horas sol.
La financiación de esta
primera etapa correrá fundamentalmente a cargo del Banco Mundial, del Banco
Africano de Desarrollo, del Fondo para una Tecnología Limpia, de la cooperación
francesa y de la Comisión Europea. No contará con ninguna participación
española. Su adjudicación debía de haber sido anunciada por la Masen antes del
verano, pero algunos ajustes en la financiación retrasaron la decisión.
Como se sabe, cerca de 20
empresas o consorcios se presentaron al concurso público y cuatro fueron
seleccionados a finales del año pasado, entre ellos otro español encabezado por
Abengoa Solar y su filial de ingeniería Abeinsa asociados con la compañía
emiratí Abu Dhabi NEC y la japonesa Mitsui. Los otros dos grandes rivales
fueron la italiana Enel, en colaboración con la constructora ACS, y la egipcia
Orascom en asociación con la alemana Solar Millennium que quebró a finales de
2011 y quedó así descartada[1].
El ambicioso plan solar
marroquí, lanzado en 2009, prevé producir en total, de aquí a 2020, nada menos
que 2.000 MW para lo que se requiere una financiación de 6.970 millones de
euros. Además de Ouarzazate los lugares elegidos para erigir plantas son Ain
Beni Mathar, Sabkha Tah, Foum el Oued y Bujador, estos dos últimos en el
antiguo Sáhara español.
La compañía de origen
saudí International Co. for Water and Power Projects (ACWA Power), del que
forman parte las españolas TSK Electrónica y Electricidad S.A, Aries
Ingeniería y Sistemas S.A., ha sido la adjudicataria del concurso internacional
convocado en Marruecos en el último trimestre de 2010, en la modalidad de IPP
(Independent Power Producer), para el desarrollo técnico-económico y posterior
construcción de la central en la modalidad de llave en mano por parte de la
Autoridad Marroquí para la Energía Solar (MASEN).
En la actualidad, además
de Marruecos, países como Suráfrica, Estados Unidos, Australia, Emiratos Árabes
Unidos y la India desarrollan proyectos con esta tecnología solar u otras
similares. Francia, Italia, Chipre, Egipto, Arabia Saudí y Chile, entre otros,
lo harán en los próximos años. Un sector con mucho futuro.
Marruecos es un nuevo
patio para las inversiones en solar, sobre todo en las de concentración solar.
En el caso de fotovoltaica, dónde España podría tener competidores formidables
(Alemania y China), el futuro estará marcado por el desarrollo de
micro-generación y generación residencial. No obstante, en términos de
rentabilidad, concentración solar lleva las de ganar junto con la energía
eólica. Allí España también tiene mucho que aportar, pero con la dura
competencia de Alemania y Dinamarca. Sobre este tema se hablará en otra
entrega.
[1] La
adjudicación de la primera fase del plan solar a un consorcio liderado por una
empresa española atenúa el mal sabor de boca que produjo a los grandes empresarios
españoles la atribución a dedo, a empresas francesas, de la construcción del
tren de alta velocidad marroquí, que enlazará Tánger con Casablanca, cuyos
trabajos inauguraron hace un año el Mohamed VI y el entonces presidente de
Francia, Nicolas Sarkozy. Algunas compañías francesas como Alsthom y SNCF han
subcontratado, sin embargo, con empresas ferroviarias españolas.
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