Rusia-Turkmenistán-Irán-Qatar-Arabia Saudita y las posibilidades
de un cartel del gas
Los
precios del gas descienden y con ello pueden entrar en peligro muchos
proyectos.
El
avance del GNL y el gas no convencional están abaratando esta materia prima en
medio de una fuerte demanda. Ningún país exportador con grandes reservas se
quedaría con los brazos cruzados viendo como se reducen sus ingresos.
Si bien
la realidad hoy tiene múltiples variables a considerar en varias entregas, en
ésta solo se tomará en cuenta la posibilidad de configuración de un cartel del
gas ante la simple relación precios de bajos vs. viabilidad de la producción y
exportación.
¿Se
configurará un cartel del gas en el corto plazo?,… veamos.
El
consumo de gas natural a escala global creció en 2011 a una tasa de 7,6%, una
de las más elevadas desde 1984. Todas las regiones del planeta, a excepción de
Oriente Medio, incrementaron su nivel de consumo.
Estados
Unidos registra el mayor crecimiento de consumo de gas natural en términos
volumétricos alcanzando una tasa de 5,6% interanual rompiendo records en los
últimos cuatro años. Rusia y China le siguen con tasas de crecimiento más
elevadas, mientras que el consumo en otros países asiáticos llega a rangos de crecimiento
interanual superior al 10%. De hecho India ha llegado a una tasa del 22%.
Una
variable incidente en esta tasa de crecimiento es la fuerte proliferación de
plantas de ciclo combinado para la generación de electricidad. Estas plantas
con rápido y potente retorno de inversión estimulan al uso de mayores
cantidades de gas natural a pesar de su doble ciclo de generación.
Por otro lado, la producción
crece rápidamente en Rusia a una tasa superior al 11% y adicionalmente, cuenta
con la segunda producción en términos volumétricos más grande del mundo. A
Rusia le sigue Estados Unidos de América, con una tasa de 5% y Qatar con una de
30,7% gracias a su desarrollo GNL.
El grueso de las
reservas probadas gasíferas del Mundo está en el eje Rusia-Turkmenistán-Irán-Qatar-Arabia
Saudita.
| Fuente: Elaboración propia a partir de datos de BP, 2011 |
Aún cuando Estados
Unidos de América y otros países no suman a sus reservas probadas las recién
descubiertas en categorías shale-gas, ya su desarrollo está afectando con
creces la dinámica del mercado mundial.
El
comercio de gas natural avanza con un crecimiento interanual oscilante entre 9%
y 10%. Cerca de 30% del gas comercializado corresponde a GNL en gran parte
impulsado por las exportaciones de Qatar que llegaron a registrar en 2010 un
crecimiento de 53,2%. El resto corresponde al comercio a través de gasoductos.
Entre
los importadores de GNL más importantes están Corea del Sur, Reino Unido y
Japón. Éste último incrementará sus importaciones en la medida que progresa el
apagón nuclear.
El
hecho de que el GNL esté copando espacios importantes y la existencia de
fuertes mercados de consumo en EEUU, Europa y Asia-Pacífico que se encuentran
incrementando su capacidad de almacenaje de gas natural en forma líquida,
comienza a facilitar la materialización de la idea de un cartel que juegue con
los excedentes que paulatinamente se van encontrando a disposición de los
consumidores.
Arabia Saudita, Rusia
y Qatar, como principales reservorios, juegan un papel fundamental en el futuro
de un hipotético cartel del gas. Estos tres países en conjunto controlan las
reservas convencionales más importantes de petróleo y gas natural.
Distintas evidencias
indican que Rusia podría liderar junto a Qatar la formación de un cartel del
gas conocido como la OPEG, mientras que, por otro lado, siempre ha existido la
tentación por parte de Arabia Saudita de invitar a Rusia a la OPEP.
El factor
determinante para impulsar iniciativas de acercamiento pivota en dos variables
intervinientes como lo son: a) la necesidad de estabilidad interna de los
reinos conservadores y b) la entrada en el mercado del GNL a bajo coste por
parte de Qatar y shale gas en los Estados Unidos de América, afectando las
cotizaciones en los mercados de Europa Occidental y que podría estimular la
idea de construir un cartel que proteja los precios.
En medio de un
escenario de este tipo, se debe recordar que la necesidad de tener protección
por parte de Estados Unidos de América, además de la proliferación de
excelentes negocios, mantiene una alianza productiva entre la potencia
americana y los reinos conservadores.
Al mismo tiempo,
lejos de lo que se cree, el establecimiento de un cartel no es un problema para
Estados Unidos puesto que, al igual que ocurre con la OPEP, mantiene a flote un
precio que reanima a la industria doméstica norteamericana.
La venta de shale gas
americano al mercado y de GNL a bajo coste desde Qatar puede llevar a Rusia a
una guerra de precios para defender sus mercados en Europa Occidental. Una
realidad de ese tipo, que sería el escenario extremista, obligaría a empresas y
países vendedores de gas a pensar seriamente en un mayor control de la
producción y las exportaciones para así mantener a flote el negocio sin apuntar
necesariamente a un precio elevado que aleje el gas como fuente primaria de
energía competitiva.
El gas seguirá
bajando de precio si se mantiene el flujo qatarí y norteamericano en medio de
una boyante demanda. Esto preocupa al sector a escala global, especialmente a
aquellos países cuyos ingresos descansan en la exportación de dicho recurso.
Estados Unidos por
principio no se sumaría a un cartel pero si, el resto de los países
exportadores.
De momento, los
procesos de acercamiento existen y despejada la crisis iraní y siria, es muy
probable que las reuniones en torno al tema entren con nuevo vigor y avancen a
un paso mayor para lograr controlar la producción y exportación en aras de un
beneficio mayor.
Bibliografía
Energy Information Administration (2012). The Availability and Price of Petroleum and
Petroleum Products Produced in Countries Other Than Iran. Washington, US
Department of Energy.
Fang,
Songjing; Jaffe Myers, Amy; Temzelides, Ted (2012). The News Alignments? The Geopolitics of Gas and Oil Cartels and the
Changing Middle East. Houston, Rice University.


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