La decadencia de PDVSA y el final del petro-rentismo chavista Sin duda todo tiene su final y nada dura para siempre. La revolución socialista venezolana está diseñada para depender del petróleo mientras estimula un cambio radical de las estructura de producción. Un cambio que no termina de llegar. Su objetivo no deja de ser factible, siempre y cuando los precios del petróleo estén fuertes y creciendo y la producción incrementándose a ritmos agigantados sin ataduras OPEP. Con solo esas dos condiciones ideales, la revolución es posible aunque sea como “Aldea Potemkin [1] ”. La revolución entra en una fase crítica porque la base sustancial del petro-rentismo se está desmoronando. Dicha base es PDVSA y el resto de la industria petrolera bajo control del gobierno venezolano. En el año 2006, convencido de su consolidación en el poder, el Presidente Chávez, ahora “Comandante Eterno de la Revolución”, decidió apoderarse del resto de la industria pe...